Hay que aceptarlo, y ser consciente de ello, la vinicultura representa una de las filiales del sector agrícola que más consume productos químicos. La vid es un organismo sensible a los cambios climáticos y a las enfermedades microbiológicas. Por tal razón, los vinicultores deciden recurrirá productos químicos para asegurar el buen desarrollo de su viñedo, de sus uvas y sus vinos. Con este trabajo al modo “convencional”, la vid sufre tratamientos regulares (en la superficie o sistemáticos) y los suelos demasiados comprimidos (sin vida) no permiten al viñedo y a sus uvas ser el reflejo de la tierra. En consecuencia, se hace necesario otorgarle a la vid elementos que la alimenten en la superficie, porque las raíces permanecen al exterior como plantas «hors sol»(fuera del suelo). Añadamos a ellos un fuerte intervencionismo enológico en la bodega durante la elaboración de los vinos, lo que produce vinos que son generalmente más homogéneos mediante las añadas, de sabores estandarizados y cada vez menos digestivos (sin contar los numerosos residuos químicos heredados por cuenta de esta elaboración tecnológica). 

 

Luego de una primera ola de pioneros provenientes de pequeños o grandes viñedos, un gran movimiento se está desarrollando actualmente el cual pretende reencontrar la esencia natural y los placeres de esta bebida milenaria

Los                                   (orgánicos) son mucho más que una moda: son una forma de entender la viña y la elaboración del vino que, lejos de ser en una mera tendencia, ha venido para quedarse. El vino ecológico se caracteriza por estar elaborado con una agricultura en la que no se utilizan productos químicos. Para que un vino ecológico sea considerado así, son varios los requisitos que el reglamento marca: los campos deben ser abonados con abonos orgánicos naturales, especialmente de origen vegetal procedente de residuos del propio cultivo, como orujos o sarmientos triturados. También se admite el estiércol de animal y el compost, pero quedan totalmente prohibidos los abonos minerales, especialmente los nitrogenados. Con el objetivo de conseguir una buena conservación de la flora microbiana del suelo, queda totalmente prohibida la quema de los restos del cultivo. Solo respetando estas prácticas se conseguirá la certificación de Vino Ecológico, que forma parte de la Denominación Genérica "AgriculturaEcológica".

 

Dentro de los                                   existen 2 tendencias destacadas: los vinos biodinámicos y los vinos naturales.

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Los trabajos de cosecha, bodega y hasta degustaciones son guiados a través de un calendario lunar y astrológico. Se considera al terruño como un ser vivo. Con excrementos de animales serealizan abonos naturales que son enterrados en cuernos de vaca. Demeter es la verificadora anivel mundial que rige los vinos biodinámicos.

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Su cultivo genera el mínimo posible de residuos y fomenta el ahorro energético. Las uvas fermentadas sin ningún tipo de intervención, solo con levaduras propias naturales de la uva. Los vinos se envasan en botellas de vidrio que se taponan con corcho natural. ¡Y lo más importante! El vino no debe temer SO2 añadido: el nivel avalado es de 30mg/litro de SO2. 

No tienen certificación oficial pero los viticultores que elaboran estos vinos forman parte de una asociación que sigue normativas (avn, s.a.i.ns, pvn, vin natur, renaissance, vini veri…).

 

Para ir más lejos, les presentaremos próximamente en el blog el interés de las prácticas tanto en el viñedo, como en la bodega (trabajo del suelo, las levaduras autóctonas). 

 

En este artículo, podrán encontrar un interesante esquema propuesto por el sitio uvinum.

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